PROYECTO MI VEREDA MODELO

Así es como el trabajo en equipo entre la comunidad y los Soldados Bicentenarios transforma el sur del Tolima.

Los Soldados Bicentenarios del Batallón de Acción Integral n.° 5 reconstruyeron el tejido social de los habitantes de la vereda El Limón en Chaparral, Tolima.

Foto: Batallón Acción Integral  n. ° 5

Renació la esperanza en el sur del Tolima, especialmente para el corregimiento El Limón, municipio de Chaparral, con la ejecución del proyecto Mi Vereda Modelo – Soy Tolima. Allí, durante más de 40 días de labores, los héroes de Colombia trabajaron incansablemente, desde las cinco de la mañana hasta muy tarde en la noche, para llevar desarrollo a los habitantes de esta región del país.

 

El departamento del Tolima fue duramente golpeado por el conflicto armado, y sus habitantes han padecido realmente la influencia nefasta de los grupos al margen de la ley. Aún se recuerdan cientos de historias aberrantes que dejaron sin aliento y esperanza a sus habitantes.

 

Sin duda, cada soldado de la Quinta División y Sexta Brigada, a través del Comando Operativo de Estabilización y Consolidación, Cozeu; Batallón de Infantería n.°17 General José Domingo Caicedo y Batallón de Apoyo de Acción Integral y Desarrollo n.° 5; cada integrante de la Gobernación del Tolima, de la Alcaldía de Chaparral, de la Fuerza Aérea, Policía Nacional, Defensa Civil, fundaciones, instituciones privadas articuladas y habitantes de la zona pusieron  sus manos al servicio de la comunidad, con el amor y la alegría que produce servir a los demás. No obstante, en esta oportunidad queremos resaltar la infatigable labor que realizó Jhon Jairo Vallejo Benjumea, soldado profesional de 38 años de edad, quien se destacó por su participación activa y su bondadosa virtud de servicio.

 

Vallejo es soldado profesional y lleva poco más 19 años en el Ejército Nacional de Colombia. Estuvo en la Brigada Móvil 6, y de ahí fue trasladado al Batallón Cisneros, luego al Batallón de Ingenieros n.°8, y después fue traslado a fundar el Batallón de Acción Integral n.° 5, en la ciudad de Ibagué, en el año 2017. Posteriormente, fue enviado a apoyar otros departamentos, para después regresar al Batallón que ayudó a fundar en Tolima.

El soldado profesional Jhon Jairo Vallejo, un héroe que  ha puesto sus capacidades en beneficio de toda una comunidad.

Foto: Batallón de Acción Integral n.°5

¿Cuál era el principal objetivo de la campaña Mi Vereda Modelo –Soy Tolima, dentro del programa Fe en Colombia?

Vallejo: Debíamos entregar un corregimiento completamente renovado. El deseo era devolverle la esperanza a cada habitante. Así que hicimos grupos de trabajo con la comunidad y las personas que hacían parte de las distintas instituciones. Trabajamos hombro a hombro todos los días desde muy temprano. Solo parábamos a tomar limonada que nos ofrecían las abuelitas, y a alimentarnos, y después seguíamos trabajando hasta casi las once de la noche. Por ejemplo, en la escuela se hizo un muy buen trabajo. Tuvimos que reconstruir lo que estaba dañado, remodelamos el pabellón que estaba en pésimas condiciones, se estaba cayendo, también se les organizaron las baterías de los baños, de la cocina, los salones; se les dejó una biblioteca y un salón pedagógico. Fue una experiencia muy bonita, porque además se les entregó en totalmente pintada. Sucedió lo mismo con el parque de los niños. Estaba dañado, podrido. Ahí la Fuerza Aérea hizo un esfuerzo grandísimo. Ellos donaron el parque infantil.

 

Fueron muchas las intervenciones que se realizaron. Se entregó la construcción total de un salón comunal, la instalación de un parque infantil, el mejoramiento a cinco viviendas y doce proyectos productivos en vinculación con Cafisur, por más de 260 millones. Se recuperaron noventa fachadas de casas que fueron pintadas. También se hizo el mejoramiento de infraestructura de la iglesia, la estación de Policía, el polideportivo, el centro de salud y el cementerio. Se sembraron más de mil árboles, se efectuaron jornadas de limpieza, también capacitación en rutas de atención a víctimas, foros de fortalecimiento agroempresarial, instalaciones de baños, y, de manera simultánea a esos esfuerzos, hubo eucaristías, seis funciones del Circo Colombia, presentaciones de La Nota 13, dos brigadas de salud para más de mil trescientas personas, mercado campesino con más de treinta y cinco asociaciones, lo que benefició a más de cuatro mil doscientas personas.

 

¿Cómo vivió la experiencia de Mi Vereda Modelo?

Vallejo: Hemos realizado frecuentemente diferentes actividades con el equipo Fe en Colombia, que es el encargado de articular instituciones públicas y privadas con el Ejército Nacional, y llevar una buena oferta a la población civil. Fue una experiencia muy importante para mi vida, porque realmente había muchas necesidades allí. Sentí una vez más que ser soldado no era solamente aprender a defender a mi país con las armas, era también ofrecer mi ayuda de otra forma, una más humana, trabajando codo a codo con la población civil, y sacándoles sonrisas a las personas. Sinceramente hicimos algo muy bonito ahí.  Los días de nosotros allá fueron muy especiales, porque estuvimos de la mano de la población; vivíamos prácticamente el ciento por ciento del tiempo con ellos. Verdaderamente participaron muchas personas de diferentes veredas, ya que de una u otra forma tenían ahí en el corregimiento sus casas, sus hogares, sus familiares;  algunos tenían a sus padres en el pueblo, hermanos, primos, tíos…, en fin, su núcleo familiar correspondía también al caserío de El Limón; entonces esas personas nos apoyaron mucho. La convivencia  con la población fue muy buena.

¿Por qué lograron entenderse con la comunidad?

Vallejo: Aquí, en el sur del Tolima es bastantemente delicado el orden público. La gente vivió experiencias muy fuertes en el momento del conflicto; por eso, uno no se imagina llegar a este corregimiento de El Limón, y que la gente sea tan amable en acoger al Ejército Nacional calurosamente. Creo que veían en nosotros no solamente a un militar, sino a unos soldados que llegaban a colaborar, a prestar seguridad, y a unas personas amigables con quienes podían sentarse a dialogar. Había personas que se nos acercaban y nos comentaban sus problemas, y nuestra intención era tratar de subsanar al máximo esas necesidades.

 

¿Alguna anécdota que lo haya marcado?

Vallejo: Sí. Me llamaba mucho la atención una señora que tenía un bebecito de brazos, más o menos de nueve meses. Tenía una niña de aproximadamente cinco o seis añitos y, además, estaba en estado de embarazo; realmente era una señora que no tenía un techo dónde vivir. No tenía con qué subsistir, por así decirlo. Yo creo que si desayunaba no almorzaba y si almorzaba no desayunaba, y pensando en quién sabe en dónde iba a pasar la noche; entonces nos conmovió mucho a mí y a mis compañeros. Ella se nos acercó y nos contó la situación, y era que tenía a su esposo detenido en una cárcel, que incluso antes de estarlo, la había abandonado. Así que junto a las instituciones se trató de  organizar y gestionar al máximo para colaborarle a la señora. Le hicimos una habitación y una batería de baño. Esa historia nos marcó mucho, porque a uno se le parte el corazón en una situación de esas. También se les hizo un pozo séptico, con una profundidad de tres o cuatro metros, como por metro y medio de ancho.

 

De verdad quedamos muy complacidos con ese trabajo que se hizo allá y pues la gente pudo darse cuenta de que el Ejército no solo se dedica a la guerra o a perseguir y a neutralizar a terroristas y grupos al margen de la ley en esta parte del país, sino que también nos dedicamos a estar de la mano de la comunidad. En este caso unidos por este corregimiento.

 

¿Cómo ha sido la vida militar de Jhon Jairo?

Vallejo: Mi vida militar viene desde el año 2000, cuando ingresé como soldado regular. Presté servicio en el Batallón de Artillería n.° 8 San Mateo, que queda en la ciudad de Pereira. Yo soy del municipio de Belén de Umbría, departamento de Risaralda. Entré al Ejército a los 18 años, salí de prestar servicio militar en el 2001, y de nuevo, en agosto de ese mismo año, me incorporé como soldado profesional. Ingresé a la Brigada Móvil 6, fundada en el Cauca, más exactamente en la ciudad de Popayán, después fui agregado al departamento del Caquetá; estuve allá, en el municipio de San Vicente del Caguán, trabajando en el bajo, medio y alto Caguán.

 

Después pasé agregado al departamento del Caquetá, luego al departamento del Huila, de ahí, al departamento del Meta, y seguidamente al Guaviare, y así he pasado todos estos años, hasta que me incorporé al Batallón de Acción Integral, y eso sí que ha sido una experiencia diferente. Mi vida en mi Ejército ha sido una vida chévere, muy bacana, de muchas experiencias. Ha sido algo único.

 

¿Y cómo civil?

Vallejo: No he tenido hijos todavía con mi pareja, porque soy una persona muy centrada; entonces uno debe de forjarse algo bueno  para después pensar en traer una familia a este mundo. Desde muy pequeño me propuse formar mi propia familia después de haberle entregado mi corazón y sacrificio a mi patria a través del servicio militar. Ya casi salgo y pienso empezar esa nueva vida con mi pareja. Por ahora, mi familia son mis padres y mis cuatro hermanos. Soy el menor, y el que vive al lado de mi mamá. Mi apartamento lo tengo al lado del de ella porque yo ando muy pendiente de ellos; de hecho, entre mis hermanos y yo, les regalamos la casita a mis papás.

 

¿Qué mensaje como soldado puede dejar?

Vallejo: Un mensaje de mi parte para los muchachos de nuestro Ejército es que de verdad es muy placentero trabajar de la mano de la comunidad. Nos debe motivar levantarnos cada día por ellos, porque son nuestra razón de ser. La mayoría de soldados nos retiramos a los veinte años, y al día siguiente volvemos a ser lo que éramos antes de ingresar.

 

Cuando yo me incorporé era un civil ,y ahora que me voy, vuelvo a ser un civil; entonces, no podemos olvidar de dónde somos y para dónde vamos. Los invito para que estén apoyando a nuestras Fuerzas Militares, de la mano de las instituciones gubernamentales, para que se hagan esfuerzos más grandes, ya que debemos llegar a todas las personas, que de una u otra manera están un poquito retirados del apoyo del Estado. Allá es a donde debemos llevar nuestra presencia. La invitación mía es que nos levantemos todos los días motivados, inspirados y con una gran actitud positiva para que las cosas salgan bien.

 

 

 

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Derechos reservados. Revista Ejército es una publicación que  difunde información de interés nacional, sobre temas de carácter militar y/o civil. Las opiniones expresadas en ella por autores militares y civiles son de su exclusiva responsabilidad y no reflejan necesariamente el pensamiento de la Institución.

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